Capítulo Siete Mares - FIHNEC El Salvador - VENTANA DE FIHNEC

2006 - "APRENDIENDO A CONFIAR EN EL ESPIRITU SANTO" - Testimonio de Baltasar Ferreiro, Empresario Salvadoreño

Soy agricultor Agro Industrial, pero principalmente Hijo de Dios, y eso lo vine aprender aquí en estos Capítulos que llamo Salas de Parto, debido a que hemos venido aquí llenos de problemas, agobiados, y hemos nacido de nuevo. Y como hombres y empresarios que somos, como médicos, ingenieros o lo que seamos tenemos una manera de accesar y ver en nuestros trabajos, los problemas y sus soluciones. El General Machuca un día, hizo mención que considera la Biblia como “El Manual del Fabricante”. A mí me gustaba armar modelos de carros, de barcos, de aviones, y sé que si uno sigue fielmente las instrucciones, queda una cosa nítida. Pues hoy vengo a hacer un símil de hombre de negocio humano, y de un hijo de Dios. Cuando vine yo tenía esas dos cosas bien separadas. En uno quería ser muy eficiente, pero en el otro era un desastre, y eso me trajo a esta sala de partos. Yo he sido ávido lector, y he leído una cantidad de libros, pero nunca había abierto una Biblia. La primera cosa que me pasó cuando vine aquí, fue que tuve una paz interior, que nunca antes conocí. Un intangible que no tiene precio. Me encerré en mi cuarto, para poder leer la Biblia, porque me avergonzaba que me vieran leyéndola. Empecé por el Nuevo Testamento, y lo primerito que me llenó de gozo es que Dios nos ama sin excepción, y que Jesucristo vino a redimirnos. Dije: Ya la hice. Estoy en la colada... no estoy fuera - pensé. Mas adelante, y hago el símil con los hombres de Negocio nuevamente. Cuándo tenemos un problema, ¿Qué hacemos? Preguntamos, y por allí dice; Toca y se te abrirá, Pide y se te dará. Mas adelantito dice, Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo haré. El libro está lleno de promesas. Y, ¿Cómo acceso yo a esas promesas? Vuelvo a hacer el símil, cuando tenemos un problema y lo hemos definido, buscamos una solución, y una vez encontramos la solución, lo primero que hacemos es que le tenemos fe, es decir confianza. Entonces vuelvo a la parte espiritual. Dice: Pidan con fe, y pidan sabiduría, que la va a dar abundantemente y sin reproche. Entonces, ¿por donde empezamos? Por la sabiduría, y si me la va a dar sin reproche, y si tengo confianza a ese dato que me pasa, ¡Démosle! Vamos leyendo un poco más adelante. Jesús dijo: Yo me voy pero les dejo al Espíritu Santo. Les dejo a un Ayudador, a un Defensor. Ya no estamos huérfanos - dije. Entonces, si aquí tengo a mi defensor, ¿Cómo le hablo? ¿Cómo lo acceso? ¿Cómo hago que ese defensor, me defienda y me saque del atolladero en que me he metido? Por ignorante o por lo que sea. Y empecé en una búsqueda, con denuedo del Espíritu Santo, y cómo hablar con él, y cómo oírlo. Yo no vengo a hablar de Balta, vengo a hablar de Dios. Mi testimonio es que Él está vivo, y que si tenemos confianza en lo que está escrito, nos van a venir saliendo soluciones, unas tangibles otra intangibles. Un compañero que me decía, “Mirá Balta, dejá a Dios jugar a Dios. No le pongás vos la solución, pues él soluciona los problemas, a su manera”. Dios es un padre amoroso, y en el instante en que ustedes tengan confianza en ese personaje que se llama el Espíritu Santo, las cosas van a empezara cambiar, y ahí se hace realidad aquella parte de la Escritura que dice: Buscad primeramente el reino de Dios y su Justicia y todo lo demás te será dado por añadidura.

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