Capítulo Siete Mares - FIHNEC El Salvador - VENTANA DE FIHNEC

2006 - "DIOS OYÓ SU CLAMOR" (Conclusión) - Testimonio del Gral. DEM e Ingeniero Dionisio Ismael Machuca

Habiendo relatado como Jesucristo quebró mi esquema debo ahora testificar acerca de su fidelidad, que determina que el Cristianismo funciona en cualquier área de las promesas de Dios. Hace unos meses, yo venía de una reunión de líderes de esta Fraternidad de Hombres de Negocio del Evangelio Completo. En la primera noche que estuve en ese hotel, algo me picó en la pierna, y me quedó rojo... pero no le di importancia. Pasé un par de días caminando, y se me inflamó la pierna. Me dieron un tratamiento con antibióticos y sin embargo se me inflamó otra vez la pierna. No le di importancia hasta que un día, mi cuñada que es médico, me dice: Mire cuñado, no me gusta eso, vamos a ver un especialista. Me asustó la cuñada. ¡A saber que vio!, - dije. El especialista igual, fue viéndome y mire... de inmediato al hospital. Así que de ahí nos fuimos al hospital que estaba cerquita. Miren las cosas, no me acordé de Dios. En vez de eso estaba pensando - Y si me dejan aquí... ¿Quien le va a dar de comer a los chuchos de la casa? Pero, no me acordé de Dios. Y lo primero que esta señora me dijo fue: Mire tienen que inyectarlo en el ombligo para adelgazar la sangre, porque posiblemente ahí tenemos una obstrucción, y no sabemos a que nivel está. Me hicieron lo que le dicen un dopler, y me dijeron: Esta noche no come nada, porque a la mañana siguiente vamos a hacer una de contraste, porque no habían hallado nada. Allí, empezó mi plática con Jesús. Esa noche, calmado, viendo la preocupación de mi señora, y de mis hijos, cuando me dejaron tranquilo, empecé a dialogar con el Señor, diciendole: Señor, desde cuando te conocí, gracias por las bendiciones que me has dado. Me has permitido ver a mis hijos ya realizados, trabajando como profesionales. Gracias, gracias... y gracias. Y justo allí empezó la verdadera plática con el Señor. Chillando... pero yo solito... lleno de gozo, le dije: Señor, si hoy me toca, solo quiero estar a cuentas contigo. Así que te entrego mi vida. Yo sé que mi familia queda mejor en tus manos, que en las mías, así que aquí estoy... Dele – le dije - pero con este gozo que ahora tengo. Dormí tranquilamente. Al día siguiente era el examen crítico. La doctora, que iba a poner una media jeringa en el dedo gordo para meter el contraste, tuvo miedo, porque no me hallaba la vena, y fue a llamar a otro médico. Llegó el otro médico, y entonces me fijé que su mano derecha era una prótesis. Ahí, si que me asusté. Pero con la izquierda me pone la aguja, y se le cae. Ay – dije. Pero ahí si ya estaba clamando: Por favor Señor, toma control de esto. Que si estoy pagando algo, bien merecido lo tengo, y si no, toma control tú. Miren ese hombre con la mano izquierda, hace dos movimientos, y el chorro de sangre que sale. Estese tranquilo me dijo le va a doler un poco. Pero yo, platicando con el Señor, no sentí nada. Cuando terminó, de inmediato me dio el resultado. Y me dice el especialista: Mire, sus venas están mejor que las mías. Gloria a Dios - le dije. A las doce yo venía para mi casa. Se me fue un detalle. Olvidaba contar que aquella noche antes de quedar solo, habían llegado unos hermanos del Capítulo que oraron conmigo. Eso sin duda, me puso en sintonía con Dios, y tuve esa maravillosa plática con el Señor.

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