Capítulo Siete Mares - FIHNEC El Salvador - VENTANA DE FIHNEC

2004 - "DIOS HACE MILAGROS HOY" - Testimonio de José Granados

Alejado de Dios, tenía un tremendo alcoholismo y mi comportamiento con mi esposa era desastroso. Era peor cuando llegaba con mis amigos de parranda a seguir bebiendo y la tenía a ella preparando boquitas. Un día ella se fue para Estados Unidos y pasamos 20 años separados. Gastaba mucho pero nunca descuidé a mis hijos. Un día al recapacitar sobre mi conducta le escribí y la llamé por teléfono. Ella me dijo que tenía un contrato de trabajo en Estados Unidos que saldría dentro de un año y que íbamos a conversar.

Al año vino y le dije que había cambiado, y me dijo, veamos las condiciones. Y las condiciones las puso ella no yo. Ella llamó a mis hijos, ya profesionales, y ellos se oponían a que nos casáramos de nuevo y le decían: ¿Que no te acordás de la vida que te ha dado. Total que nos casamos de nuevo. Diez años de habernos casado, caí enfermo, porque fumé como 32 años y desarrollé un enfisema pulmonar. El enfisema me había hecho crecer el corazón por la falta de oxígeno. Cuando me dio esa crisis, me llevaron al hospital ya con las uñas moradas, por la falta de oxígeno en la sangre.

Después de un mes de hospitalización salí con una depresión terrible. En el hospital, la psicóloga le recomendó a mi esposa que no me mantuviera encerrado, que me sacara a lugares que me dieran paz, a algún bosque, a un lago, a una playa, para que mi depresión fuera bajando. Así fue como recorrimos muchos lugares, siempre cargando mi tanque de oxígeno.

Un domingo ella enfiló al Puerto al lado de San Diego. Llegamos a una parte donde decía, comidas familiares. Ella pidió una mesa que diera a la playa. Yo tenía un semblante de piedra, un semblante de tristeza, cuando de repente aparece una persona y Angelita, mi esposa lo vio y se saludaron. Tenían como 40 años de no verse. Te presento a mi esposo, le dijo. Yo le dí la mano y me dice: Benjamín Sandoval para servirle. Le contó lo que me pasaba y él le dijo: Si los psicólogos, los psiquiatras no han podido, Dios lo puede hacer. ¿Por qué no van a la Fraternidad Internacional de Hombres de Negocio del Evangelio Completo? Yo voy allí, soy miembro. Dios hace milagros hoy.

Se despidieron y Angelita la siguiente semana, comenzó a recordarme diciéndome, vamos. Yo le dije: Dios no está solo en la Fraternidad. Y allí han de ir empresarios grandes, pequeños millonarios, Hombres de Negocio. Ella me dijo, si él nos ha invitado es por algo. Ese sábado ella me despertó a las cinco de la mañana porque dijo necesito tiempo para convencerlo. Y así fue. Pero me eché la cobija y como no dormía me eché para el otro lado. Y ella continuó: Vamos, no perdemos nada, y si no nos gusta, pues, !no volvemos a ir!

Por fin a regañadientes me levanté. Cuando llegamos al Hotel, esa persona que nos hizo la invitación, estaba en la puerta esperándonos muy contento. Nos dio una calurosa bienvenida. Empezaron los testimonios. Llegó el momento en que oran por uno. En la mesa ya Angelita había explicado mi caso, y empezaron a orar. Alguien me puso la mano en la cabeza, yo sentí que me iba a caer y me dice: no se preocupe, es el Espíritu Santo el que está obrando. Yo salí impresionado al sentir ese calor humano. Después de tomar costaladas de pastillas antidepresivas, desde aquel día ya nunca mas volví a tomar pastillas y no más depresión. Llegué como un cadaver, y hoy me levanto contento pues gracias a Jesús soy una nueva criatura.

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