Capítulo Siete Mares - FIHNEC El Salvador - VENTANA DE FIHNEC

2003 - "GRACIAS A DIOS RECUPERÓ LO PERDIDO" - Testimonio del Ing. Reinaldo Ernesto Lemus

Voy a comenzar por donde se inició mi calvario. En el año de 1995, estaba como asesor, representante del Ministro de Obras Públicas y Coordinador del Comité de Evaluación de Daños. Después de veinticinco años de trabajo, a los cincuenta años de edad fui despedido. Me retiraron voluntariamente a la fuerza con el decreto 471. Luego vino mi esposa, me despidió, y me tuve que ir para Santa Ana. Me dieron la indemnización, y allá me la terminé con mis hijos, y cuando me la terminé me echó mi padre, y me echaron mis hijos. Varias veces tuve que dormir afuera en la acera, porque no me dejaban llegar a la casa.

Cierto día, abatido, viendo un programa por TV del Club 700, me arrodillé y acepté a Jesús como mi salvador. Otro día conocí a un señor que pertenecía a la Fraternidad Internacional de Hombres de Negocio del Evangelio Completo FIHNEC del Capítulo 44 de Santa Ana, que me invitó a un desayuno. Le acepté la invitación y cuando llegué, vi un montón de gente, ¿Y esto qué es? - le dije. Hablaron de Jesucristo haciendo milagros hoy, y al rato empecé a llorar y se me acercaron las gentes y me empezaron a abrazar y me dijeron llore, que así como usted ha venido, así hemos venido nosotros, cargados de problemas y Jesús los ha resuelto. Allí en la mesa expuse el problema que tenía, y luego me dijeron ellos, mire, prepare su curriculum, vamos a hacer una oración, para que le den el trabajo que usted necesita, y así fue.

Me preparé, me vine para San Salvador. Entré al Ministerio donde antes trabajé, y una de las ventajas que tuve es que las mismas secretarias que estaban antes, fueron las mismas que encontré. ¿Que anda haciendo Ingeniero? Me dijeron. Por aquí buscando trabajo. Espere ya lo voy a pasar con el Jefe. Me pasaron, y él me envió donde otro jefe, quien me mandó donde un ingeniero que me dijo: Te vamos contratar... ¿Podés de computación? No, no sé nada – le dije – no puedo ni encenderla. A pues te vamos a dar el más bajo que hay aquí. Está bueno – respondí. ¡Ay te vamos a llamar! – me dijeron.

Me fui para Santa Ana y como a los cuatro días, me llaman y me dicen: Queremos que nos vengás a ayudar con un proyecto importante, ¿Te podés presentar el Jueves? No, no puedo porque no tenga dinero para comer, voy a ir a vender mi pick up, y... ¿Puedo llegar el lunes? Vaya pues, el lunes venite. No pude vender el pick up, pero la gente de la Fraternidad generosamente me ayudó para que pudiera venir a trabajar.

Así fue como comencé a ver la mano del Señor, pues cuando firmé el contrato me aparecía un salario mejor del que me habían ofrecido. Luego después me acaban de aumentar el salario otra vez y me han dado una Pathfinder y he obtenido 15 diplomas en computación. Resolví un proyecto presidencial, y me han felicitado, cosa que a nadie felicitan en el Gobierno. Allí todos me dicen Papá y estoy bien, gano tres veces mas de lo que ganaba cuando era asesor y representante del Ministro. Tengo una cuenta bancaria y pertenezco a una cooperativa de Ingenieros y Arquitectos.

El Señor me ha devuelto a mi familia, y me ha prosperado económicamente. Me siento mejor de mi salud y por eso aconsejo a quienes asisten por primera vez, que pasen al frente y acepten a Jesús, que en verdad él les va a resolver sus problemas, como lo está haciendo conmigo.

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