Capítulo Siete Mares - FIHNEC El Salvador - VENTANA DE FIHNEC

2003 - "SE ATREVIÓ A ORAR" - Testimonio de Pablo Alcides Ochoa

Yo no sé mucho de la Palabra de Dios ni tengo mucha experiencia pero siento que hay un gran deseo de las gentes por conocer los dones de Dios. Compartía en la mesa que han estado pasando cosas muy lindas que Dios está haciendo en mi vida.

Recientemente le tuve que cambiar la computadora a una camioneta que tengo, que se arruinó, y hubo que ponerle una usada. Veníamos del mar y cuando pasé por una calle bastante escabrosa se encendió el piloto del motor. Venía con mi esposa y mis dos hijitas, y habíamos viajado unos kilómetros con el piloto encendido. Tenía un poco de preocupación por mi señora y mis hijas. De repente mi hijita más pequeña me preguntó: ¿Papi, y todavía va encendido el piloto ese? Si hija, le dije, pero no te preocupés que el Señor Jesús nos va a proteger. Así que no te preocupés que vamos a llegar bien. Solo dije eso, y el piloto se apagó. Y no ha habido ningún otro problema adicional a ese.

Hace dos meses, una vecina y amiga, estaba subida en una escalera limpiando unos vidrios y de pronto se cayó con tan mala suerte que se quebró una pierna. Fue tan grave la quebradura que le rompió la piel. Se le complicó de una manera extraordinaria que le han hecho como cinco operaciones, pues se le infectó todo aquello. Total, una verdadera tragedia. La familia además de tener un seguro ha gastado como diez mil colones.

Desde que me di cuenta, por el aprecio que le tengo, deseaba orar por ella, pero no me atrevía ir a decirle que deseaba orar por su necesidad. Así que lo hice a mi manera yo solo, pidiéndole a Dios por su recuperación. Pero anteanoche, me dijo mi señora, fijáte que Claudia, está muy mal. Mañana la operan otra vez, porque tiene una gran infección. Entonces le dije a mi señora que yo había sentido deseos de orar, pero que no me atrevía. Ella quizás dijo, este está loco, ¿Qué sabe de eso? Porque no le sentí como una actitud positiva, por lo menos en el primer momento.

Tomé el teléfono y le hablé al esposo y le hablé un poquito de la Fraternidad, donde oía de milagros a través de la oración; y que había leído y sabía yo de milagros a través de la oración. Se trata - le dije - de alguien que desee y de otro que tenga fe se ponga de acuerdo. Y que si eso era posible que yo llegaba a su casa y oraba. Él me dijo que sí, que fuera. Así que fui y oré por ella a mi manera, así como he visto que oran los hombres de la Fraternidad de Hombres de Negocio del Evangelio Completo, sin ser un conocedor de todo eso.

Ayer estábamos en el comité de Convención de FIHNEC, y al final para despedirnos, en la oración de despedida, di gracias a Dios por ese milagro, porque sentía que Jesús iba a hacer un milagro. Y bueno, por la noche, a la hora de la cena de repente mi esposa me dice: ¡Mirá! ¡Te tengo una noticia! Me habló Claudia, dice que ya está en casa. Y eso – le respondí. Dice que lo que iba a ser tremendamente complicado, salió bien. Fue un ratito nada mas, le sacaron un clavo que le habían puesto y que todo quedó perfectamente bien sin complicaciones. Que te agradece la oración que hiciste, porque ha sido un verdadero milagro. Así que digo es algo maravilloso que quizás ni nos damos cuenta de ese poder que Dios nos ha dado y que no sabemos utilizar.

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