Capítulo Siete Mares - FIHNEC El Salvador - VENTANA DE FIHNEC

2002 - "RECUPERÓ SU FAMILIA" - Testimonio de Noé Nolasco

Siempre fui inquieto. Cuando murió mi padre, mi madre tomó una decisión, el mayor de mis hermanos Nelson, que siga estudiando medicina, y este, como es el terrible lo voy a mandar a los Estados Unidos a trabajar para que gane dinero y me ayude. Fue así como me fui para Estados Unidos. Al año y medio de estar en Nueva York ya había estado diecisiete veces preso, porque siempre fui un pleitista.

Por aquellos días conocí a dos italianos sicilianos que instalaron un Club Nocturno llamado A&P Dancing Club. El dueño era Joe Colombus. Trajeron un boxeador italiano llamado Nicky LaVaca, para que custodiara la puerta como “bouncer” o saca bolos. A la semana, Nicky LaVaca tenía un puñal en el cuello. Entonces el gerente, Johnny Masacoli, dijo: Aquí el único que puede trabajar en esto es Carlitos, que era mi seudónimo.

Empecé a trabajar con el siciliano y conocí la cocaína. Cierto día me detuvo la policía. A raíz de eso me vine para El Salvador. Si me hubiera quedado, estaría muerto pues todos los que estuvieron conmigo están muertos.

Regresé, pero seguí en lo mismo. Un día me agarraron con un poquito de cocaína y me metieron preso en Mariona donde estuve dos años. Mariona es una cárcel para niñitos, más bien para entrenamiento de delincuentes, comparada con las que yo estuve en Nueva York.

Cuando salí de ese remedo de cárcel, me dan un puesto bien remunerado. Pero seguía de burro, y me hice tan drogadicto, hasta que no soporté más y renuncié. Hice algo bueno en mi vida, fui sincero.

Fui víctima de las dormilonas. Pasé tres días dormido y amanecí chulón y sin nada en un apartamento, y no morí porque Dios es grande, y porque había una persona, que estaba orando por mí: Mi madre. Ella lloraba desayuno, almuerzo y cena.

Con mi esposa tenemos una hija de veinte años y otra de quince. Pasaba semanas enteras sin dormir, sin comer, sin bañarme. Estuve totalmente esclavo de la droga. Un día llego endrogado a casa y agarro a golpes a mi hija. Ella huyendo se subió al techo por donde pasan los alambres de la luz.

Esa noche le dije: Señor: Ya no aguanto Padre. Ayúdame, y me puse a llorar. Así endrogado como estaba, el Señor me oyó. A la mañana siguiente, llegó un sobrino que es ingeniero. Mire tío, quiero invitarlo a un desayuno. ¿Y de que se trata eso?. De la Fraternidad Internacional de Hombres de Negocio del Evangelio Completo, - me dijo. Madre dije, Negocios, Fraternidad y Evangelio. ¡Que cosa más rara esa! A lo mejor llega algún gran vendedor de coca y me consigo un buen conecte. Así que fui.

Creí que era un asunto religioso, por eso del Evangelio, pero no se habló nada de religión. Los testimonios me impresionaron, y al final pidieron que levantaran la mano los que querían que oraran por ellos. No sé como fue pero inconscientemente la levanté y comencé a caminar para al frente, y allí ese día comenzó lo más bello en mi vida cuando conocí a un Jesucristo real y vivo que tocó mi corazón.

Leí el libro de FIHNEC, “La Gente mas Feliz de la Tierra”, y la felicidad que da Cristo Jesús, le quita a uno todo complejo. Por la gracia de mi Señor recuperé la cordura, y lo más importante, recuperé a mi familia: mi mujercita y mis hijas. Leemos la Biblia todos los días, vamos a la iglesia juntos. Mi trabajo ya lo recuperé. He recibido muchas bendiciones y así he descubierto que Dios es fiel a todas sus promesas.

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