Capítulo Siete Mares - FIHNEC El Salvador - VENTANA DE FIHNEC

2002 - "DABA CHARLAS SOBRE LA INEXISTENCIA DE DIOS" - Testimonio de Américo Alvarado

(Habla una niña de unos quince años y relata como se sorprendió el día que estando en una iglesia, comenzó a oír. Luego su padre Américo Alvarado, tomado el micrófono dice:)

Soy padre de cuatro hijos, y esta niña Marta Elena, es un vivo testimonio de lo que Dios hace con los que no creen. En 1984 cuando esta niña iba a nacer, los médicos me dijeron: Esta niña tiene problemas con el corazón, no podrá vivir mas de treinta días después de nacida. Le sugerimos que dé la autorización para que su esposa aborte.

Preocupado me voy donde un amigo médico y le digo: Mira, esto me han dicho en el hospital, ¿Qué puedo hacer? Leyó el diagnostico compartido por varios médicos ginecólogos, donde recomendaban practicar el aborto. Ante esa situación me preguntó, ¿Cuantos hijos tienes Américo? Tengo tres – le dije. ¿Para que más? me dijo, ¡suficientes!

Antes de ese año yo no creía en Dios, e impartía charlas sobre la inexistencia del mismo. Pero ante aquella situación, aun sin creer en Dios yo me hinqué, y dije “Si es que en verdad existes, Ser Supremo Poderoso, dame una prueba. Envíame a esta niña, pero que no muera. Yo quiero que me demuestres tu poder si esta niña nace”.

Es así como en Mayo, llegué el hospital y vi a una niña, le conté sus deditos de los pies, de las manos, su corazón palpitaba, lloraba, se movía, y le pregunté a la enfermera, ¿Y esa niña que está allí es mía? Si, me dijo, pero si no la quiere, regálemela.. ¡No! le dije, me la llevo.

Pasó un año y esa niña lloraba, pero no hablaba. Pasó otro año, esa niña se reía, pero no hablaba. Durante cinco años la mantuvimos en el centro de audición y lenguaje. Los médicos me dijeron: Aprenda ya a hablar por señas usted, para que se comunique con su niña. ¡No! les dije, porque esta niña va a hablar. Allá usted, me dijeron. Ya la escucharon ustedes y actualmente está en primer año de bachillerato. Ella es un milagro vivo de Dios. Los médicos acertaron en el diagnóstico, pero el médico del Universo, y de la tierra la sanó, y dijo: Esta niña va a vivir para la gloria de Dios.

Gracias a Dios conocí la Fraternidad de Hombres de Negocio del Evangelio Completo, por medio de la cual conocí a Jesucristo. Aquel hombre que tenía el orgullo de Nahaman el leproso, ese era yo. Aquel hombre que tenía la amargura de Escofet, ese hombre era yo. Ese hombre incrédulo, ese hombre era yo. Pero Jesucristo en su inmensa misericordia sabe tratar con nosotros.

En 1997 un 9 de Marzo me hablaron del hospital del Seguro Social para decirme: Tu hijo ha fallecido. Él falleció de un linfoma de Hotchkins, y eso nos embargó de mucho dolor. Mi esposa con un dolor tremendo por ver a su hijo fallecido, me hizo recordar lo que nos dice la Biblia, del dolor profundo, grande que tuvo Nuestro Señor Jesucristo cuando salían de su cuerpo aquellas gotas de sangre que caían sobre la tierra. Mi dolor fue minúsculo comparando con el dolor inmenso que el Señor Jesucristo tuvo por nosotros, por ti y por mí.

Esta es la oportunidad para dar testimonio que así como mi vida me la cambió, de amargura, de derrota, de orgullo, de fatuo, de aquellos tiempos en que en forma organizada, daba charlas por toda la costa salvadoreña de la inexistencia de Dios, Jesús me ha cambiado y me tiene aprendiendo a dar charlas a lideres de la Fraternidad de Hombres de Negocio del Evangelio Completo. No es fácil, pero es precioso.

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