Capítulo Siete Mares - FIHNEC El Salvador - VENTANA DE FIHNEC

2001 - "TESTIGO DEL PODER DE DIOS" - Testimonio de Lic. Rolando Zelaya

Allá por 1984 un bus arrastró la moto en que iban mi hijo varón y su primo, dejándolos entre la vida y la muerte. Fueron ingresados en la Policlínica Salvadoreña, donde llegaron varios hombres que me dijeron: somos hombres de la Fraternidad de Hombres de Negocios y hemos sabido que su hijo está grave, queremos pedirle permiso para orar por él y por ustedes, pasaron a la sala de cuidados intensivos, oraron y me invitaron a un desayuno.

El sábado 2 de noviembre de 1984 asistí a mi primer desayuno de FIHNEC. No recuerdo lo que sucedió esta mañana, lo único que sé es que ese día al llegar de regreso a la Policlínica, nuestro hijo había salido de un coma de 22 días. Ese fue el primer milagro en mi vida.

En Octubre del año dos mil, me sentí mal y después de exámenes, me detectan dos tumores cancerosos en el colon. La operación duró diez horas y media. Estuve entre la vida y la muerte.

Mi esposa al orar por mi pidió que ángeles guardaran mi cama, y que el poder de Cristo y su sangre sanaran mi cuerpo. Entró la novia de mi hijo y oró por mí, y cuando salió le dijo a mi hijo: ¡He sentido la presencia de unos hombres grandes dentro de la habitación donde está tu papa! Al oír aquello, mi esposa recibió confirmación de que sus oraciones eran oídos en lo alto.

Comencé a experimentar tremendos dolores y no podía dormir. Tenía prohibidas las visítas, pero una noche oí que alguien decía: Vengo en el nombre de Jesucristo a orar por Rolando. Mi esposa lo dejó pasar. Tenía más de veinte años de no ver a esta persona, que me dijo: Hola primo ¿como está? Estaba predicando, y mientras lo hacía, me venía a la mente: Rolando Zelaya..., Rolando Zelaya... y dije, Señor ¿qué pasa con él? averigué que estaba operado de cáncer, y por eso he venido a orar. Hizo una oración breve, y terminó diciéndome: "En el nombre de Jesús está sano primo. Adiós".

Esa noche, ante el dolor, oré y dije: ¡Señor ya no puedo más! No soporto más, no hallo que hacer. ¡Te clamo! ¡Te ruego, te imploro...! En ese instante vino una revelación. Oí que me dijo: Has sido muy positivo, pero tu parte espirítual, no aflora. Me puse a llorar y le dije, Señor, tienes razón, ya no aguanto más. Recuerdo que tu palabra dice que en mi debilidad se manifiesta tu poder. Y yo soy débil Padre. No aguanto más. ¡Ayúdame! Me dormí. Esa noche pude dormir profundamente; cuando desperté era un hombre totalmente nuevo.

He recibido 30 radiaciones de cobalto, 40 aplicaciones de quimioterapia. He ganado peso y no he perdido el cabello. Mi médico dice que sólo uno en un millón aguanta así esos tratamientos. He quedado con una bolsa de colostomía. Las biopsias son negativas, y mí médico me dijo que por mi fe, me dejó pulgada y media de colon, y con lágrimas en sus ojos me confirmó, que mi colon que no debía crecer, ha crecido como cinco pulgadas, lo que significa Dios mediante, que en el 2001, lo va a poder unir a mi intestino. Mi secreto es que antes de las aplicaciones, oro y las recibo en el nombre de Jesús, para su honra y gloria.

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